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Injerto de grasa: no queda todo lo que se pone, y cuánto quedará no se sabe de antemano

Se extrae grasa propia del muslo o el abdomen y se coloca en los huecos. Que sea tejido propio es la gran ventaja; que la tasa de prendimiento no se pueda predecir es la gran debilidad.

Última comprobación 20 sept 2026

De un vistazo

Tiempo de quirófano
60–120 min
Anestesia
Sedación
Vuelta a la normalidad
7–14 días
Hasta la forma definitiva
3–6 meses
Cicatriz
Donde no se ve
¿Se puede deshacer?
Solo en parte
Coste relativo
Medio

El coste no es un importe, sino una banda entre las cirugías de este sitio. Está medido con una vara distinta de la banda de coste de las páginas de procedimientos, así que no se pueden comparar.

Qué hace la operación

A veces una cara se ve mayor porque se ha vaciado, no porque haya caído: bajo el pómulo, en la sien, bajo el ojo, en la frente. Tensar una cara así puede dejarla más demacrada.

El injerto de grasa rellena esos espacios con grasa propia. Son tres pasos: extraerla del muslo o el abdomen, purificarla (por centrifugación u otro método) y colocarla en pequeñas porciones con una cánula fina.

Se compara con el relleno, pero se comporta de otro modo. El relleno se degrada despacio y acaba yéndose, y además se puede disolver. La grasa injertada, si sobrevive, se queda: es tejido propio.

Ahí está también su dificultad. No sobrevive todo lo que se pone. Las células grasas que no reciben riego se reabsorben, y cuánto queda varía con la zona, la técnica y la persona. Por eso suele hacerse por etapas, o poniendo de más para compensar lo que se perderá.

Lo que conviene saber

El riesgo más grave, aunque muy raro, es que la grasa entre en un vaso. Si obstruye un vaso que irriga el ojo o el cerebro, puede haber ceguera o ictus. Es rarísimo y no tiene vuelta atrás: es el mismo tipo de riesgo que con los rellenos inyectados. Las zonas surcadas de vasos —glabela, nariz, frente— exigen especial cuidado.

La tasa de prendimiento es impredecible. Incluso los dos lados de una misma cara pueden retener de forma distinta. Juzgue el resultado a los tres o seis meses.

Pueden palparse bultos y nódulos. Demasiada grasa en un punto deja el centro sin riego, y puede endurecerse o calcificarse.

De donde se sacó la grasa también es zona operada. Moratones y dolor en muslo o abdomen, y rara vez irregularidad del contorno.

La sobrecorrección es una forma habitual de que esto salga mal. Se pone de más contando con la reabsorción y, si sobrevive más de lo esperado, el aspecto hinchado se queda fijo.

Si la visión se nubla de golpe, si el dolor se hace intenso o si la piel palidece, avise de inmediato.

Lo que decide el resultado

Hágalo con el peso estable. La grasa injertada es su grasa, así que crece si engorda y mengua si adelgaza. Si está en pleno proceso de adelgazar, es mejor después.

No lo planifique como una sola sesión. Repartirlo en dos suele dar un resultado más parejo que meterlo todo de una vez.

No fumar importa. Que la grasa injertada sobreviva depende de que crezcan vasos nuevos hacia ella, y el tabaco interfiere directamente en eso.

Determine antes si el problema es descenso o vaciamiento. Si domina el descenso, rellenar sin más puede verse pesado. Léalo junto al lifting facial.

No presione ni masajee la zona injertada las primeras semanas. Se está asentando.

Antes de decidir

Lo reversible queda a medio camino. Parte se reabsorbe, así que no es del todo permanente; pero lo que sobrevive es tejido propio y no se disuelve como un relleno. Si se puso de más, hay que operar para retirarlo, y no es sencillo.

Que convenga relleno o grasa lo deciden el volumen y la duración. Para una cantidad pequeña a modo de prueba, el relleno es mejor: se disuelve si no gusta. Para una zona amplia que quiera conservar, esta es la opción.

Es una cirugía de resultados muy variables. Se dice que la tasa de prendimiento cambia según quién la haga, y el lector no tiene forma de conocer esa diferencia de antemano.

Si conviene hacérselo se decide con un médico, y es mejor no decidirlo con una sola consulta.

Si conviene hacérselo es algo que se decide con un médico.